Déjate capturar: Capítulo 11

¡Hola, personitas encantadoras!

Aquí vengo a la carga con un nuevo capi. El once ya. ¡Quién diría que iba a llegar tan lejos! XD
En fin, no me enrollo más. Desde aquí le doy las gracias a mi nueva Beta Tatiana por su gran trabajo, sin ella no me habría dado cuenta de algunos errores garrafales. ¡Un abrazo T!
Y a vosotros desearos que disfrutéis del nuevo capítulo.
¡Muchos besos!
Capítulo 11
Dee examinó entrecerrando los ojos al nuevo hombre que había aparecido en escena. O tal vez, debería decir bestia. Si el primer hombre era grande, aquel era un monstruo. Superaba en media cabeza al otro y el torso era dos veces el de ella, y no era precisamente delgada. Su semblante frío no ocultaba la expresión de repugnancia en sus ojos. Dee sostuvo el escalofrío que le recorrió la columna vertebral cuando aquel tipo la miró fijamente. Allí ocurría algo que no alcanzaba a comprender, hubiera deseado preguntar qué tenía que ver ella en todo aquello, pero no se atrevió. Se limitó a quedarse donde estaba y darle su apoyo a esos tres chicos con los que tenía una extraña y absurda conexión.
Observó su mano entrelazada con la de Phelan, a quién apenas conocía de un día y medio, y no se sintió incómoda como solía pasarle con la mayoría de la gente. Ella que repelía el contacto directo con casi todo el mundo, le había dado la mano de forma voluntaria cuando había notado que él estaba mal. ¿Y cómo lo había notado? Una opresión en su pecho y ella se había movido al mismo tiempo que Lope, como si un resorte la empujara o un chip en su cabeza se lo hubiera ordenado. Había sido una reacción tan instintiva que ni siquiera se había dado cuenta hasta que Phelan le había sonreído. Pero sin pensarlo mucho, se dio cuenta que no le importaba. Los ojos del dueño de la mano que sostenía con fuerza la suya brillaban con confianza y Dee supo, sin entender muy bien cómo, que estaba en el lugar dónde debía estar.
Deeann regresó su cara al frente para encontrar que el hombre que ella había comparado con un monstruo la contemplaba con un gesto espeluznante en el rostro, no obstante, algo en su interior le dijo que no debía verse asustada, así que frunció el entrecejo y le aguantó la mirada. Entonces éste hizo un amago de sonrisa y señalando al grupo que estaba frente a él, inició su argumentación.
―Hermanos, hermanas, miembros de Elwood. Hemos sido deshonrados de la peor manera. Esta manada se está viniendo abajo. ―Lykos miró fijamente a los rostros de los que allí estaban, pasando por alto a Phelan y sus parejas―. Anoche, un miembro de esta manada presenció cómo estos degenerados, aquí presentes, estuvieron realizando actos lujuriosos en el mismo porche se su casa. Una persona en su sano juicio diría que al menos esconderían sus depravadas acciones para la intimidad del dormitorio, pero no, lo hicieron en un lugar público. Dónde cualquiera podría verlos. 
La gente estalló en protestas, lanzando insultos al aire, enviando miradas aceradas que se clavaron como dagas en sus nucas. Lope se pegó más a ella y Phelan se aferró a la mano de Conall, quizás en busca de apoyo o quizás para sujetarlo en su sitio. Lykos alzó ambas manos y mandó callar.
―Yo me pregunto, amigos míos, si esto sucede ahora, ¿qué no sucederá dentro de unos meses? ¿Y en unos años? Puede que encontremos manadas enteras formadas por engendros como ellos ―dijo señalando a Conall. La multitud explotó en alaridos de furia―. ¿A eso vamos a llegar? ¿A dejar que los jóvenes mancillen a nuestra manada?
―¡No! ―gritó el gentío.
―¿Vamos a permitir que Elwood pierda su estatus de Gran Manada sólo porque ellos han decidido que no quieren encajar? ¿Qué dirían los Ancianos?
―¡No!
Los miembros de la manada estaban revolucionados, aullaban y chillaban buscando pelea. Los puños en el aire y los bufidos le pusieron los vellos de punta a Dee. En ese instante, el Alfa se puso en pie y mandó guardar silencio, y aunque los gritos cesaron, el murmullo no lo hizo.
―Lykos, ¿dónde quieres llegar? Habla o termina con todo esto.
―Bien, Marlowe, esta es mi propuesta: aceptarán a una muchacha como pareja, se enlazarán con ella y tendrán cachorros. Sólo de esta forma podrán quedarse en la manada. De lo contrario, tendrán que irse para no volver.
―Lykos, no recuerdo que en las Leyes de los Cambiaformas…
―¡Las Leyes de la Manada prohíben tales uniones! ¡No importa lo que digan las Leyes de los Cambiaformas! Siempre ha habido amantes del mismo sexo, pero nunca se ha producido un enlace entre ellos. Hasta ahora no había dicho nada ya que el Consejo había aceptado el vínculo entre mi hijo y ese estúpido humano. Pero, ¡se acabó! No consentiré que ningún hijo mío denigre el prestigio del apellido Bradsley. ―Lykos miró entonces a Phelan, apuntándole con el dedo índice―. Ya huiste una vez con la cola entre las piernas, como un vil cobarde. No permitiré que te enlaces con esos dos maricones que piensas que son tus parejas. ¡Como si eso pudiera existir! ¡Un acoplamiento entre tres lobos! ¡Blasfemia! Más te vale que aceptes mi propuesta, Phelan. Elige a una bonita chica de la manada o ¡yo mismo te echaré a patadas de aquí!
―¡Phelan es nuestra pareja! ¡Y nadie lo apartará de nosotros! ¡Ni siquiera tú! ―rugió Conall.
―¿Te atreves a enfrentarte a mí? ¡Ni siquiera me llegas a la barbilla, enano marica!
Conall escupió un alarido y se lanzó hacia Lykos, al mismo tiempo que se convertía en un lobo. Sus dientes alcanzaron el brazo del Beta, que empezó a sangrar profusamente. Un grupo de hombres de la manada se echó encima de él intentando quitarlo de arriba de Lykos, pero Conall era demasiado fuerte y repelió el ataque. Aunque en el transcurso soltó a Lykos que aprovechó para convertirse en animal. Lykos aulló tirándose hacia Conall, este lo esquivó y ambos quedaron frente a frente retándose con la mirada. Los presentes se apartaron hacia las paredes dejando a los dos lobos en el centro de la sala. Y entonces se arrojaron de nuevo a la pelea entre los alaridos de los que estaban alrededor.
Lope y Phelan cogieron a Dee por los brazos alejándola de la lucha, mas ella no podía quitar los ojos de aquella fiera de pelaje castaño. Conall se movía rápido, evadiendo cada ataque y enfureciendo cada vez más a Lykos, cuya respiración se volvía errática por momentos. A Dee el corazón le latía a mil por hora. Su vista iba alternando a las dos bestias en su contienda. Las heridas de Lykos goteaban sangre, el hocico rezumaba espuma y el azul de su mirada se volvió irascible. Precipitándose el uno contra el otro, se enzarzaron en una serie de arañazos y mordiscos y en unos segundos, que a Deeann le parecieron eternos, Conall consiguió aprisionar el cuello de Lykos con sus afilados colmillos y someterlo contra el suelo.
Ante la vista de todos, Conall había sido el vencedor. Un brillo se vislumbró en los ojos de Conall que adquirieron un color amarillento. Dee respiró, llenando sus pulmones del aire que sin saberlo había estado reteniendo. Phelan a su lado, dejó que una mirada de satisfacción se posara sobre los dos animales. Lynn sonrió y aplaudió, y Thamar se quitó las lágrimas que ya bajaban por sus mejillas.
Lope se acercó a su pareja y acariciando su cabeza hizo que se desenganchara de la garganta del Beta. Una de las mujeres le pasó una manta, que él colocó sobre el cuerpo peludo de Conall, quien unos instantes más tarde estaba sobre sus dos piernas.
―Eso ha sido muy caliente ―le susurró Lope en el oído a Conall, que sonrió negando con la cabeza.
Lykos estaba herido en lo más hondo de su ser. En su orgullo. Había sido superado delante de su manada. ¿Cómo iban a respetarle ahora? Observó a los dos esperpentos que se murmuraban al oído con sendas sonrisas en sus pánfilas caras. No podía permitir que aquello acabara así. Él no iba a ser sometido por un chupador de pollas. Gruñó y haciendo acopio de sus últimas fuerzas descargó un zarpazo en medio del pecho desnudo de Conall. Lope salió expulsado cayendo contra el suelo.
―¡Basta! ―exclamó Dee apartando a los que estaban en su camino y precipitándose hacia Conall, le protegió con su cuerpo.
Simultáneamente, Lope se echó sobre Dee y Phelan se transformó en una enorme bestia, la cual colocándose delante de sus tres parejas expulsó tal rugido que hizo retumbar la superficie bajo sus patas. Lykos echó sus orejas hacia atrás y gruñó en respuesta, pero su hijo lo doblaba en tamaño. Tras Phelan, Dee y Lope ayudaron a Conall a ponerse en pie.
―Lykos, escucha lo que te dice Phelan ―dijo Conall y recitó―: “Esto se acabó, padre. Vamos a irnos y no puedes hacer nada por evitarlo. Ellos son míos. Y si tengo que matarte para que nos dejes ir, lo haré. Yo no soy tan benevolente como mi pareja”.
La multitud contempló sorprendida lo que estaba ocurriendo. Nunca, nadie, desde que Lykos era el Beta líder de la manada, éste había sido ganado. Tal vez, había ocasiones en las que incluso el gran lobo se equivocaba. Era evidente que esos chicos se habían acoplado, sólo los compañeros destinados eran capaces de hablarse mentalmente.
―Lykos, creo que esta vez vas a tener que admitir tu derrota.
La voz de Marlowe hizo eco en medio del silencio. El Alfa, que se había acercado a paso lento al grupo central, puso su mano en la cabeza de Phelan y le rascó las orejas.
―Vamos, es tiempo de cambiar. La disputa ha terminado.

Aquí termina el capítulo 11.

Sólo quería comentaros que he realizado una guía de términos y otras cosas para aquellos lectores que se sientan perdidos a la hora de entender el universo de Unión Divina. Aquí abajo está el enlace.

También estará disponible en la página de la trilogía y en el primer capítulo.


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Noticias…

Hi, pretty things!
Aquí vengo de nuevo con tres cositas estupendas que comunicaros. 
La primera es que se ha abierto un nuevo blog de traducciones, pero que trabajan con el permiso del autor. ¿Se puede pedir algo mejor? Por ahora tienen sólo tres libros, aunque si todo va bien pronto tendrán muchas más. Se llama “Traductores Anónimos“, porque no quieren quitarle su protagonismo al autor y ellos sólo traducen porque les gusta. ¿No son estupend@s?
De modo que ir a visitar su blog y empezad a leer, porque las tres historias que tienen son muy bonitas y merece la pena leerlas.
La segunda, es que una pequeña amiga del facebook me ha pedido el favor, que para mi es un placer, de darle un poco de publicidad. Pues nena, aquí lo tienes. (Ruby guiña el ojo).
La autora novel de la que os hablo es Aurora Blue Blue, que está escribiendo una bonita historia sobre dos cambiaformas, un conejo y un lobo. Aquí os dejo la descripción que ella me ha pasado y el enlace para que os podáis descargar gratis sus primeros cinco capítulos.

Mucha suerte, linda y ¡ahora mismo me voy a leerte!

Descarga los primeros cinco capítulos en ePub y lee la historia de Hana y Dóminic en tu celular.

En un lejano pueblo, en un mundo en el que los humanos no existen y los únicos habitantes del planeta eran “Cambia formas” de distintas especies animales. Vivía un pequeño, inocente y adorable conejo que por desobedecer a sus padres y salir a altas horas de la noche de su pequeña y acogedora casa, fue atacado por uno de los enemigos número uno de los conejos, un lobo.
En un lejano pueblo y en un mundo en el que los lobos, “cambia forma” o no, seguían siendo los depredadores más temidos del planeta el pobre conejo no podía más que aceptar su mala suerte preso de las garras de aquel depredador.
Pero el temible lobo, no era tan temible como el conejo había esperado y no tenía intenciones de devorarlo y hacerse con sus huesos como él había temido. Bueno sí, pero no de la forma en la que el conejo se había imaginado.
En un lejano pueblo y en un mundo en el que los lobos, “cambia forma” o no, seguían siendo los depredadores más temidos del planeta el pobre conejo no podía más que aceptar su mala suerte preso de las garras de aquel depredador.Pero el temible lobo, no era tan temible como el conejo había esperado y no tenía intenciones de devorarlo y hacerse con sus huesos como él había temido. Bueno sí, pero no de la forma en la que el conejo se había imaginado.

La tercera, y no por eso menos importante, es que estamos de enhorabuena: 

¡Carolina Devell ha vuelto!

Así que ya estáis tardando en ir a su blog a dejarle vuestros comentarios diciéndole lo mucho que la echabais de menos y que estáis deseando leer todo lo que va a escribir a partir de ahora.

Muchos besos y ¡nos vemos pronto!